Capítulo 59. Su voz.
Dylan O’ Conell.
En medio del shock que me provoca ver las maletas a un lado de la puerta, escucho pasos en la escalera. Levanto la vista sabiendo lo que voy a encontrar. Mi corazón se salta un latido en la milésima de segundo que demoro en ver sus ojos. Dolidos.
«Alessandra».
Doy un paso adelante por inercia, por impulso. Pero me detengo cuando ella se estremece, su postura se tensa, como si no quisiera mi cercanía, como si pudiera flaquear y quisiera evitarlo a toda costa.
Cierro los ojos y r