Capítulo 58. Un poco de esperanza.
Alessandra Ferrara.
Desde la parte trasera del auto miro el exterior de la casa familiar de los O’ Conell. Mientras espero a mi hermano, ocupo toda mi entereza para no salir, regresar y quedar como una idiota.
Mentiría si dijera si no quedé conforme con la forma en que pude enfrentarlo a él al fin, pero me duele demasiado haberlo hecho. Porque sí, mi dignidad vale todo, pero mi corazón sangra igual. Aún más, si soy consciente de que debe ser así. Por segundos, mi respiración se agita, el pecho s