Capítulo 28. Me pierdo.
Dylan O’ Conell.
¿Cómo puedo creerle a mi jodido hermano si luego hace algo como esto?
Cierro mis manos en puños y aprieto mis dientes en cuanto lo escucho. Lo único que evita que yo me le tire encima y le golpee el maldito rostro, es que estamos en medio del improvisado estudio, con todo el equipo de trabajo a nuestro alrededor. Y la mayoría, se muestran emocionados con la participación de mi hermano en el proyecto que me lanzará como empresario.
El productor aplaude entusiasmado y sin esperar