Bárbara
El pitido sobre sus oídos se extendió hasta que tuvo que bajar la cabeza para calmar el dolor agudo que se disparó inmediatamente.
Ella seguía inmóvil. Aún no había terminado la anastomosis y los minutos corrían. Las palabras de Hoffmann fueron claras. Era obvio que el sabía lo que ocurrió después del juicio. Que estuvo ingresada en hospital psiquiátrico por meses o lo que sucedió dentro. Se mordió la mejilla fuertemente.
Dios sabía la profundidad de sus conocimientos sobre esa histor