Bárbara
El aroma del chocolate caliente llenaba el vagón, impregnando el aire con una calidez que contrastaba con el frío exterior. Los ojos de Bastián se movieron lentamente, como si estuviera despertando de un largo sueño. Aunque seguía algo perdido, había recuperado lo suficiente de sí mismo como para tranquilizar a Liam, acariciando suavemente su cabeza de vez en cuando. El niño, sin embargo, permanecía alerta, sus ojos viajando entre las ventanas y las manos de su padre. Bárbara lo observ