BÁRBARA
—Huele a… —algo familiar. Como un aroma nostálgico, no podía identificarlo. Pero se sentía familiar.
Ella paso los dedos sobre la tela lentamente como si quisiera memorizar cada fibra.
La palabra estaba en la punta de su lengua, pero no podía darle forma. Barbara tomo el saco de sus piernas examinándolo; era pesado, pulcro, con una fineza hecha a la medida. También era cálido y el aroma, aunque no podía identificarlo provocaba un cosquilleo en la punta de su nariz hasta la boca.
No ente