Bárbara
El camino de la estación del tren hasta el hospital fue silencioso incluso si las calles de la ciudad estaban rebosantes de personas. El claxon de los carros y las comercios no eran más que silbidos en sus oídos, ni siquiera lograba darle forma. Estaba segura de que había caminado más que la última vez que visito a Isabela. Se detuvo un momento levantando la mirada, vio la punta de un edificio reluciente.
A medida se acercaba el nombre apareció: “Clínica especializada de Oncología”. ¿C