BASTIÁN
El primero en darse cuenta de su presencia fue su hijo.
Liam se levanto de inmediato al verlo, sus cejas se juntaron preocupado. El rastro de felicidad que había visto antes se estaba difuminando.
—Liam, ¿Estas bien? — fue un tono suave, pero con un toque de ansiedad.
El niño se crispo, asintiendo sin despegar la vista del suelo. Aunque Liam no se acercó sus ojos lo buscaron con timidez.
Bastián no sabía que hacer, no sabía que más decir. Quería romper los muros y acercarse, pero no que