Bárbara
—Betsy vamos, dijiste que irías si venia por ti, ahora estoy aquí así que baja.
La voz de Jean resonó más alto en medio del silencio de la noche. Su corazón dio un vuelco haciendo que se aferrara a las bisagras tan fuerte que sus nudillos se pusieron blancos. Se giro hacía la puerta detrás de ella atenta a cualquier moviendo o ruido que proviniera de afuera espero unos segundos antes que sus pulmones ardieran y tuviera que soltar el aire.
Cuando nada pas