Início / Hombre lobo / UMBRAEL: EL LINAJE ROTO / CAPITULO 9: La noche aprende su nombre
CAPITULO 9: La noche aprende su nombre

POV KAEL

La ciudad duerme con una falsa calma.

Desde la sombra del edificio de enfrente, dejo que mis sentidos se estiren despacio, como se hace antes de una cacería que no sabes si terminará en sangre o en retirada. El primer olor que busco es el del humano. Lo encuentro… y es tenue. Demasiado. Disperso. Viejo.

Se fue.

Nox exhala dentro de mí, un gruñido bajo que no llega a ser satisfacción, pero se le parece. La tensión en mis hombros cede apenas un poco. No está con él. No esta noche.

Entonces lo percibo.

Otro rastro.

No es reciente como el de ella. No es dominante. No es humano. Tampoco es lobo. Es… algo intermedio, sutil, incrustado en la casa como una raíz que no pertenece al terreno pero ya lo reclama. Me acerco un paso más, comparo, analizo.

Hay similitud.

No de sangre. No de linaje directo.

De esencia.

Como si ambos olores hubieran sido tocados por la misma mano hace mucho tiempo.

Me inquieta.

Nox también lo siente. Se tensa. Se repliega. No ruge. Eso es lo que más me alarma.

—No —murmuro—. Esto no.

El olor me dice peligro. No inmediato, pero real. Antiguo. Del tipo que no se enfrenta sin saber exactamente qué estás desafiando. Instintivamente, ignoro esa presencia y vuelvo a lo único que importa.

La ventana se enciende.

Ahí está.

El aroma de ella se concentra, se vuelve más nítido, más cálido. Está despierta. En movimiento. Viva. Apoyo la mano en la pared, inclinando la cabeza apenas, como si pudiera verla a través del concreto.

Intento acercarme.

Un paso.

El otro olor se interpone.

No físicamente. Energéticamente. Como una advertencia que no se pronuncia pero se entiende. Mi cuerpo se detiene antes de que yo lo ordene.

Nox gruñe, molesto.

—Luego —le digo—. No ahora.

Doy un rodeo, estudiando el entorno, memorizando rutas, sombras, entradas. Y entonces lo veo: la casa de al lado. Vacía. En renta. Las luces apagadas. Silenciosa.

La idea no es racional.

No es estratégica.

Pero se instala con la fuerza de algo inevitable.

—Podría quedarme ahí —pienso en voz baja.

Nox no responde con burla. Responde con aprobación.

Aspiro de nuevo, enfocándome en ella. Cada inhalación confirma lo mismo: no es humana. No del todo. Pero tampoco puedo encontrar rastro de una loba. No hay aullido interno. No hay marca de manada. No hay eco.

Nada.

Eso me frustra.

—Si no es humana… ¿qué eres? —murmuro.

Nox se mueve inquieto.

No hay loba, insiste. Y aun así…

—Y aun así me afecta —termino por él.

Me aparto de la pared, alejándome un poco para pensar. La opción lógica es clara: investigar. Averiguar quién es, de dónde viene, por qué su olor despierta algo que no debería existir. La otra opción es más simple: alejarme. Regresar con Velka. Cumplir con lo esperado. Dejar que esto se apague como una anomalía pasajera.

—No es un vínculo de mate —me digo con firmeza—. Es imposible.

Los vínculos fuertes rara vez se presentan en Alfas. Y cuando lo hacen, no se sienten así. No son caóticos. No son silenciosos y violentos al mismo tiempo.

Nox no está de acuerdo.

Dilo otra vez, me desafía. A ver si te lo crees.

Cierro los ojos y, sin querer, recuerdo la curva de su cuello. El punto exacto donde su olor se vuelve más intenso. Donde querría inhalar hasta borrar el mundo.

Aprieto los dientes.

—Mañana —decido—. Mañana pensaré mejor.

La noche no se resuelve hoy.

Me alejo finalmente, dejando que la oscuridad me trague otra vez. El rastro de ella se estira detrás de mí como un hilo que no se rompe.

No te vayas, murmura Nox, pesado.

—Solo a descansar —respondo—. No a huir.

Y aunque me repito que es temporal, que es control, que es razón… sé la verdad antes de admitirla.

La noche ya aprendió su nombre.

Y yo también.

ESA NOCHE...

Pov narrador

La noche no eligió un solo cuerpo para manifestarse. 

Eligió dos

Lyra duerme de lado, con el ceño apenas fruncido, como si su mente intentara huir incluso en el descanso. Su respiración es irregular. Bajo su piel, algo se mueve por primera vez sin permiso. No es su loba —esa sigue dormida—, pero tampoco es humano. 

Es un eco

A kilómetros de distancia, Kael cae en un sueño inquieto, pesado, uno que no reconoce como propio. No hay transición. No hay aviso. Simplemente está ahí. 

Y entonces… se encuentran

No hay forma. 

No hay espacio. 

No hay tiempo. 

El sueño no construye un lugar conocido. Los envuelve en una extensión gris, como niebla viva, donde el suelo no existe y el cielo no es cielo. No se tocan. No aún. Pero se sienten. 

Lyra es la primera en notar que no está sola. 

Camina —o cree caminar— con el corazón acelerado, mirando a su alrededor. La sensación es vívida, demasiado real para ser un sueño común. El aire vibra. Cada paso despierta algo bajo sus pies invisibles. 

—¿Hola? —dice, y su voz no se pierde. Regresa. 

Del otro lado de la niebla, Kael se detiene en seco. 

Él sabe qué es esto. 

No por experiencia. 

Por instinto. 

No está soñando solo. 

La presencia lo rodea antes de que pueda verla. La reconoce sin verla, como se reconoce una herida que nunca cerró. Su lobo, Nox, despierta con un gruñido bajo, alerta, contenido. 

Aquí, dice Nox. Está aquí. 

Lyra lo ve primero como una silueta. 

Alta. Oscura. Inmóvil. 

Su corazón golpea con fuerza. Debería sentir miedo. Lo sabe. Pero no lo siente. Lo que siente es otra cosa: una atracción silenciosa, una calma peligrosa, como estar al borde de un precipicio que promete respuesta. 

Da un paso. 

Kael también. 

Cada movimiento acorta una distancia que no debería existir. 

Cuando por fin se ven con claridad, el aire entre ellos se quiebra

Lyra contiene el aliento. No porque sea hermoso —aunque lo es—, sino porque algo dentro de ella lo reconoce. Sus ojos plateados lo observan con una intensidad que no entiende, como si buscara algo que no sabe nombrar. 

Kael la mira como se mira lo imposible. 

No hay deseo carnal en ese instante. Hay algo más antiguo. Más profundo. Un impulso de protección, de dominio, de pertenencia que no debería activarse así. 

—No deberías estar aquí —dice él, con una voz que no suena como la suya. 

—¿Dónde es “aquí”? —pregunta ella, confundida. 

No hay respuesta. 

La niebla se mueve, cerrándose un poco más. El espacio se contrae. El sueño decide por ellos. 

Lyra siente una presión en el pecho. Una emoción que no le pertenece del todo: furia contenida, celos, hambre de algo que no conoce. Kael siente lo mismo… pero invertido. Vulnerabilidad. Confusión. Un miedo que no es debilidad, sino pérdida. 

—Esto no es un sueño normal —susurra ella. 

Kael da un paso más, y el mundo responde. La niebla se agita. Un pulso recorre el lugar invisible. 

—No —dice él—. Es un error. 

Pero no se aleja. 

Están lo suficientemente cerca como para sentir el calor del otro sin tocarse. Lyra levanta la mano, sin saber por qué. Se detiene a centímetros de su pecho. 

Algo bajo su piel responde. 

No es una loba. 

Es otra cosa

Kael aprieta los puños. Nox ruge, no con violencia, sino con reconocimiento. 

Es ella. 

Lyra escucha un susurro en su interior, distinto al anterior. No grita. No exige. 

Observa. 

La niebla comienza a romperse en fragmentos de imágenes que no son recuerdos completos: una luna roja, un bosque que no existe, colmillos manchados de sangre que no siente como propios, una cuna vacía. 

Lyra se lleva la mano al pecho, mareada. 

—¿Qué es esto? —pregunta. 

Kael la mira con algo parecido al dolor. 

—Una advertencia. 

Antes de que pueda decir más, el sueño empieza a colapsar. La niebla se disuelve como ceniza arrastrada por el viento. El espacio se fragmenta. El vínculo incipiente, aún débil, se rompe

Lyra despierta de golpe, jadeando, con la sensación de haber sido observada desde dentro. 

Kael abre los ojos al mismo tiempo, con el nombre de alguien que no conoce atrapado en la garganta. 

En la distancia que vuelve a separarlos, algo ha cambiado. 

No saben qué fue. 

No saben qué significa. 

Pero ambos sienten lo mismo. 

Esto ya no es coincidencia. 

Y el sueño… 

solo fue el comienzo. 

Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App