María Constanza
Guillermo llegó con los ojos rojos, evidencia de que se desahogó por medio del llanto. Blanca lo volvió a abrazar y David los abrazó a los dos.
—¿Todo bien, hijo? —Estaba cerca y pude escuchar.
—Sí, papá, hablo con Benjamín y debo ir a la iglesia del padre. ¿Y tú?
—Carlos me está gestionando un permiso para poder ir a ver a Egan, si me presento en la fiscalía no me dejarán ingresar, dicen que hay mucha gente, así que nuestro abogado apeló a que es un representante por individuo