Lucía dejó el vaso sobre la mesada con un golpe seco.
— Nadie te pidió que te hicieras cargo. Mateo solo hizo una pregunta desde su inocencia. Pero tu reacción... tu reacción me dejó claro que no tienes idea de lo que está sucediendo aquí.
— Tienes razón —admitió Alexander, dando un paso hacia ella—