— Creo que es ella —susurró Lucía a sus colegas.
— Tiene buena mano —coincidió Luis—. Y se ve que tiene hambre de aprender. Cómo es su primer trabajo, podemos moldearla a nuestra forma de trabajar.
— Aprobada —sentenció Alina.
Lucía se giró hacia Camila con una sonrisa.
— Estás contratada. Empezarás