CAPÍTULO 261
El silencio que siguió fue absoluto. Solo el relincho lejano de un caballo rompió la tensión.
Thiago bajó la mirada, incapaz de sostener la de Karla. La verdad, fea, dolorosa y prohibida, estaba finalmente a la luz del día, expuesta por la mujer a la que había intentado usar como escud