CAPÍTULO 28
La puerta de la habitación se abrió y Teresa entró. Se detuvo en seco al ver la expresión en el rostro de Matilde y las dos cartas esparcidas sobre el escritorio.
— Matilde, ¿qué ha pasado? Pareces haber visto a un fantasma —dijo Teresa, dejando sus cosas sobre la cama y acercándose a su