CAPÍTULO 199
Mientras Benicio corría hacia el baño, Mateo, a pesar del dolor, miró a su hermana con curiosidad.
— ¿Cómo llegaron? —preguntó Mateo, con la voz pastosa— Yo no llamé a nadie.
Sofía tomó una toalla pequeña de la mesa de centro y comenzó a limpiarle la sangre de la ceja con extrema delica