CAPÍTULO 181
Al poco tiempo Mateo regresó con dos platos rebosantes de carne asada, ensalada rústica y dos cervezas frías.
— Listo ya nos podemos sentar a cenar a la luz de la luna —dijo él, con una sonrisa triunfal, dejando la comida sobre la mesa de hierro.
Samanta no pudo evitar sonreír.
— Gracia