CAPÍTULO 150
La luz del mediodía se filtraba a través de los ventanales, Karla abrió los ojos lentamente, parpadeando para acostumbrarse a la claridad que inundaba el dormitorio.
Se giró sobre el colchón, extendiendo un brazo hacia el lado izquierdo de la cama. Sus dedos acariciaron las sábanas de