— Es un parásito —sentenció Matilde con disgusto—. Vive de la sangre de quienes le dieron de comer.
— Peor que un parásito. Es una termita. Se come la estructura desde adentro mientras sonríe en las fotos.
— ¿Y Rodrigo no se dio cuenta? —preguntó Matilde, incrédula—. ¿Cómo es posible? Rodrigo está o