La invitación había llegado en mensaje de texto cuatro días antes, escrito y reescrito probablemente una docena de veces antes de que Samir finalmente reuniera el coraje para presionar enviar: "¿Podemos cenar? No como ex-esposos. No como co-padres. Solo como dos personas que necesitan hablar."
Ella había dejado el mensaje sin responder durante veinticuatro horas, mirándolo intermitentemente mientras procesaba cirugía de urgencia y supervisaba residentes y fingía que no estaba pensando obsesivam