En el coche, Samir se quedó sentado en silencio durante largo tiempo. No arrancó el motor. Solo se quedó ahí, mirando a través del parabrisas hacia una ciudad que de repente parecía extraña, como si hubiera estado dormido durante años y acabara de despertar en un lugar que ya no reconocía.
Su padre había ordenado la recuperación de un preservativo usado.
Había extraído el esperma.
Había usado ese esperma para fertilizar óvulos de Marina Morales.
Había creado dos embriones.
Los había implantado