Christian le abrió la puerta del copiloto de su Rolls Royce Spectre y ella se subió. Él cerró la puerta, rodeó el auto y abrió la puerta del conductor, se subió en el auto y lo puso en marcha.
—Tienes un auto muy caro—comentó ella escudriñando el interior del coche.
—Espero que no suponga un problema. —le dedicó una sonrisa—¿a qué restaurante nos vamos?
—Hay unos cerca, vayamos al Manhattan Deli.
Christian indicó la ubicación en el GPS del auto y pisó el acelerador.
Ella giró la cabeza para