CAPÍTULO 46
Al ayudarla a bajar del automóvil frente a la entrada de la residencia, la madre de Ava, levantó la vista y aferrando con fuerza la mano de su hija, en un momento de extraña lucidez, preguntó:
–Mi niña, ¿es aquí?
–Sí, mamá. Es un lugar hermoso con muchos jardines, aquí te van a cuidar como si fueras una reina –respondió Ava, esforzándose para que su voz no se quebrara–. Mamá, todo esto se lo debo al doctor Noah Langley, mi jefe –dijo señalándolo, ya que él