CAPÍTULO 42
Leo asintió y fue hasta su escritorio de donde sacó un pequeño aparato que introdujo en su bolsillo y se acercó a la niñera, mientras Luca tecleaba en su Tablet.
–Señorita Ava, ¿alguna vez pensó que por venir a trabajar aquí terminaría involucrada en un negocio de pintura?
–No Leo, a decir verdad, todavía no lo asimilo, en realidad yo solo vertí un poco de pintura en una paleta, sin medida alguna, por puro instinto, algo que horrorizó a tu tío, por cierto, él