Emma invitó a Étienne a sentarse con ellos en el jardín principal, todavía cautelosa sobre las verdaderas intenciones detrás de esa visita inesperada, pero dispuesta a escuchar directamente lo que ese hombre, evidentemente distinto en su actitud comparado con sus colaboradores durante la videollamada previa, tenía que decir.
—Antes de continuar con cualquier conversación formal sobre negocios —dijo Étienne, con una sonrisa genuina —me encantaría, si no es mucha molestia, probar personalmente al