50. La Pequeña Sobrina del Millonario
Ahogado
No me conformé con pertenecer a una familia adoptiva, necesitaba descubrir mi verdadera identidad. A los diecinueve mientras rebuscaba entre mis cosas, me topé con una carta. Aquel papel amarillento nunca lo noté. Le pregunté a Lía, me explicó que cuando me adoptaron la directora del orfanato le pidió que me lo diera en cuanto fuera mayor. Se disculpó por haberlo olvidado y más aún dejarlo en una caja que pude haber desechado al desconocer que eso estaba ahí.
La carta había sido escrita