51. La Pequeña Sobrina del Millonario
Con el corazón partido cayó sobre el frío suelo. El camino de errores por el que transitó no dejaba de golpearlo. Ahora que estaba solo, se sintió perdido, sin encontrar la manera de seguir adelante, no aguantaría sin ella; se cubrió la cara sumergido en el llanto a mares.
—Ismaíl ya es hora de irnos.
No contestó, parecía que las palabras se le quedaron atascadas en la garganta. Quiso desaparecer cuando su padre lo encontró así. Mohammed lo ayudó a levantarse y él, como un chiquillo, lo abrazó