20. Capítulo: "Revelando la Verdad"
Había manchado nuestra relación, con esta infracción; por la debilidad de la carne, el pecado más trillado en la historia de la humanidad. Que alguien se apiadara de esta impura mujer. No merecía a un hombre tan bueno como Aaron, por lo que resolví no darle más vueltas y, una vez lo viera le hablaría con franqueza, sincera, decidiendo al final concluir lo que fuera que teníamos.
Quise echarme a llorar como una niña. No era un asunto que solo me involucraba, también a Isaac que de la noche a la