12. Chica terca
Llegamos al apartamento y sigue renuente conmigo, por poco y me toca subirla cargada porque hasta para bajarse del auto se negaba. Cuando abro la puerta para que entre, los ojos se le llenan de lágrimas, baja la cabeza y parpadea con rapidez evitando que me dé cuenta.
Estaba con ella la primera vez que lo vimos, era la tarde del viernes después de clase que logramos vernos, le conté que mis padres me habían dado la sorpresa de que me regalarían un apartamento y me pidieron que fuera a ver algun