POV de NINA
El ático en Paradeplatz era una obra maestra de minimalismo y frialdad. Las paredes de mármol blanco y los ventanales que daban a la ciudad me hacían sentir como una hormiga bajo un microscopio. Había pasado tres días encerrada aquí, moviéndome entre la habitación de Mateo y el gran salón, vigilada por hombres que vestían trajes oscuros y no hablaban.
Dante había cumplido su palabra: estábamos "a salvo", pero yo me sentía más prisionera que nunca.
—¿Nina? Te he traído una copa de vi