POV de NINA
La luz del sol de Zurich entró por el ventanal del ático con una agresividad que me obligó a cerrar los ojos. A mi lado, Theo seguía sumergido en un sueño pesado y artificial, su respiración era lenta, demasiado lenta para un hombre de su edad. Me levanté en silencio, sintiendo el cuerpo pesado y el alma aún más. Sobre la cómoda, el blíster vacío de Oxicodona brillaba como una acusación silenciosa.
Me vestí rápidamente y esperé en el salón, mirando cómo la ciudad despertaba. Cuando