POV de JOSÉ
La chaqueta blanca de camarero me quedaba ligeramente grande en los hombros, un recordatorio de los diez kilos que el remordimiento y el trabajo físico me habían arrebatado en estos meses. Mantuve la cabeza baja, la bandeja de plata pesando en mi mano derecha como si fuera un escudo. El olor a perfume caro y a hipocresía que llenaba el gran salón de Zurich me revolvía el estómago; era el olor de mi antigua vida, el olor del hombre que yo mismo había ayudado a destruir.
Desde mi posi