POV de NINA
Las mañanas amanecían cubiertas por una bruma espesa que lamía los acantilados antes de disolverse lentamente bajo el empuje del viento atlántico. En el interior de la villa, sin embargo, el tiempo parecía obedecer a otra ley: una cadencia cálida, ordenada y profundamente apacible que había transformado por completo nuestra manera de habitar el espacio. Ya no corríamos tras los plazos de entrega ni medíamos la existencia en función de los litigios judiciales que antaño devoraban nue