Capítulo 58: Lágrimas falsas.
Aurora, del brazo de Massimo, había detenido sus pasos frente a aquel pequeño grupo de personas, que sabía pertenecían a la más alta sociedad italiana; bastaba ver sus costosas ropas para adivinarlo con certeza. Sin agachar la mirada, la hermosa pelirroja sonrió.
—¿Viste lo que está usando?, ¿Cómo es eso posible? — cuestionó una de las jóvenes que estaba con Juliana.
Juliana Hancock no disimuló su gran disgusto al mirar que aquella sucia plebeya, no solo se había vestido apropiadamente para la