Capítulo 37: La mujer de sus sueños.
Aquella mañana daba comienzo, y el hermoso amanecer era admirado por Aurora y Massimo, sentados casi a la orilla de la playa sobre el cofre del costoso auto del rubio. No habían regresado a la mansión, y en cambio se habían quedado abrazados observando las olas del mar, abrazados mientras hablaban de cualquier cosa. Ella todavía se sentía extraña con esas repentinas muestras de pasión, aunque realmente no sabía ni cómo nombrarlas, además, de aquel gran afecto que había existido entre ellos desd