Capítulo 28: La pasión desbordandose.
—¿Te has vuelto loco?, ¿Por qué dices esas cosas? — cuestionó Aurora mirando fijamente a su ahora esposo. — Suéltame de una buena vez. — exigió.
Massimo rechisto, y Aurora vio con sorpresa la forma tan estúpidamente repentina en que se vio en esa incomoda posición. Massimo parecía un niño caprichoso e inseguro, y ella, aun cuando había sido obligada, era su esposa, y por supuesto que respetaba eso, jamás haría algo tan estúpido como engañar al hombre con el que se casó. Aurora lo miró fijamente