Capítulo 116: Un hombre arrogante.
En la mansión Bensiali, todos avanzaban hacia la casa donde solía descansar la servidumbre.
—Aurora. — la llamó Massimo y ella volteó a verlo como si no tuviera idea de qué estaba haciendo ahí de pie.
Virma y Vicenzo estaban de pie tras ellos.
Los ojos de verde y preciosa esmeralda de la pelirroja, temblaron cuando dejó escapar el aliento que fue visible como un suave vapor.
—Yo no… — dijo ella con voz trémula y entrecortada.
— Entremos. — la voz varonil y segura de Massimo la hizo sentir un po