Capítulo 115: Funeral.
—M-Mi mamá…— dijo ella apretando el traje del rubio y sus piernas, temblorosas, flaquearon. —mi mamá se…murió… — añadió cuando no pudo mantenerse en pie. Su llanto se hizo más audible y sus lágrimas le quemaron ojos y mejillas al resbalar. — No… — negó sin poderlo creer lo que le habían dicho. — No puede ser… — Massimo cayó al suelo con ella, cuidando que no se golpease y sus ojos azules mostraron todavía mayor consternación.
La destrozada pelirroja siguió llorando e intentando levantarse para