INFIERNO
- Será mejor que te acompañe Hades, para guiarte hasta Hermes vamos.- Sugirió Perséfone.
Miré sus ojos castaños rojizos, se veían completamente agotados.
Todo por lo que había pasado estos últimos años, y todo había comenzado en ese bosque del que la había salvado.
Acaricié su rostro suavemente y sentí su cuerpo temblar con mi toque.
"Vuelve al castillo con Éaco Perséfone", le ordené.
- Vamos Perséfone, Hades lo resolverá todo.- Éaco trató de atraerla hacia él en vano.
- ¡Hades Hermes