19.
A veces, la vida podía ser como una persona que tenía dislexia, es decir, podías leer bien las cuatro primeras páginas de un libro, pero al final, las palabras se borraban de tu campo de visión, o peor aún, se te confundían en la mente y tenías que volver hacia atrás para volver a leerlo todo más detenidamente, así una, y otra, y otra vez... Podríamos decir que así se sentía David esa noche en la cama, a su lado, unas espaldas gigantescas dormitaban, podría decirse que le había costado mucho ac