Mundo de ficçãoIniciar sessãoEra tarde, en la noche, cuando Fabricio recibió la llamada que había intentado nunca tener que atender. Seguía viviendo en el apartamento de su amante, Sandra Olivares, que, en la última semana, no había dejado de quejarse sobre la “necesidad de espacio” que tenía, un alegato que venía utilizando para negarse a tener sexo con Fabricio y presionarlo a que se buscara otro lugar para vivir.







