Por Evelyn
Al llegar a casa, Benicio no me dejó dar un paso, me abrazó con fuerza, jurando su amor y su fidelidad.
Ya sabía que había sido solo una mentira más de Patricia, lo que sucedió es que la dijo en el peor momento.
Y nos volvió a humillar.
A Isa y a mí.
Entiendo, porque algo llegué a escuchar, que Benicio le dijo de todo.
Ahora en casa, él no dejaba de besarme, estaba desesperado.
Sus manos comenzaron a acariciarme, con pasión, descontroladas.
Terminamos haciendo el amor, desbordados po