Capítulo Treinta y Uno

Copiaste el vestido

Jane estaba desconcertada y preguntó con curiosidad:

—Emma, ¿qué está pasando aquí?

Emma Ray sacó su teléfono, sus dedos moviéndose rápidamente por la pantalla.

Pronto encontró una imagen y se la entregó a Jane, con una sonrisa astuta en los labios.

—Mira estos dos bocetos. ¿Notas algo?

Jane los examinó detenidamente y pronto detectó el problema. Exclamó sorprendida:

—Estos dos diseños son muy parecidos, al menos un setenta por ciento iguales.

La sonrisa d
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