SARAH, ESTÁS CAVANDO TU TUMBA
Los fríos y oscuros ojos de Nathan se posaron en Jane. Fue una mirada ligera, pero cargaba un escalofrío que hizo que Jane se quedara en silencio al instante, aunque estaba a punto de hablar.
Una fina capa de sudor apareció en la frente de Jane. Casi había olvidado que el hombre frente a ella, que tenía el poder de vida o muerte, no toleraba que lo cuestionaran.
Abrió la boca para explicar, pero la gélida voz de Nathan cortó el aire:
—¿Desde cuándo no puedo aprobar