Natalia perdió la noción del tiempo.
Llevaba horas llorando, sin parar.
Sin ver a nadie.
Únicamente sabía que sus hijos estaban bien y que se encontraban de regreso en la mansión Arison en compañía de Susi.
Del resto no tenía conocimiento de nada.
Había preguntado innumerablemente por su esposo y solamente le habían dicho que se encontraba en la comisaría.
Sobre Roberto no se había atrevido a preguntar.
En este momento, lo último que quería era escuchar su infame nombre en voz alta. La sola men