Natalia no era una experta en manejar, así que su andar en el auto estaba resultando bastante torpe. Aun así, se mantenía concentrada en la carretera, mientras su GPS se hallaba encendido, indicándole el camino que la dirigiría al sitio de encuentro pautado por los secuestradores.
De repente, las calles transitadas comenzaron a desaparecer, siendo reemplazadas por terrenos baldíos y zonas boscosas.
Su corazón latía cada vez más de prisa, mientras pensaba en las consecuencias que acarrearía hace