La vida de Natalia rápidamente tomó una nueva rutina: despertarse en las mañanas, alistar a sus hijos, verlos marchar con rumbo al colegio, esperar durante horas su regreso, ayudarlos en sus deberes escolares y luego dormir.
En ese itinerario el nombre de Fabián no tenía ningún protagonismo.
La realidad era que Natalia no lo veía casi.
Ambos esposos simplemente no coincidían en lugar ni tiempo.
Pero cuando Fabián estaba en casa y parecía tener algo de espacio libre en su apretada agenda, se c