Capítulo 8. Maldivas II
A la mañana siguiente, Paula tardó unos segundos en moverse.
Se quedó boca arriba, mirando el techo claro, escuchando el mar filtrarse por todos lados, con el cuerpo todavía sensible. No era una imagen puntual lo que le volvía, era la sensación. La piel despierta. El pulso más alto de lo normal. La certeza incómoda de que algo había pasado sin que nadie la hubiera tocado.
Se dio vuelta despacio. Apoyó los pies en el piso frío. Se levantó con cuidado, como si un movimiento brusco pudiera delatar