Mundo ficciónIniciar sesiónEl salón de reuniones principal del hotel en Mónaco no estaba pensado para emociones.
Estaba pensado para decisiones.
Para acuerdos.
Para números que se movían sin margen de error.
Paredes revestidas en madera oscura, perfectamente pulida, sin una sola imperfección visible. Una mesa de mármol dominaba el espacio con una presencia fría, casi intimidante, como si hubiera sido colocada ahí para recordar que todo







