— ¿Para que quieres ir a Oxford? — pregunto con los ojos aún cerrados.
— Me da mucha vergüenza decir esto en voz alta — me giro boca arriba y la encuentro a mi lado con los ojos llenos de lágrimas.
— Dios, Amber, ¿Que pasó? — me siento a su lado rápidamente y ella no levanta la vista de su celular.
— Yo... Lo que pasa es que tiene un video mío y... me están extorsionando. Quiere que le pague cincuenta mil libras o dice que subirán el video a todas las redes — la abrazo y ella empieza a llorar s